Fuego, Fuego!
Ya No
- Gracias por los saludos al mail y por las visitas diaras que recibo!
- Sera un año lleno de buena literatura! se los prometo!
Ya No
(cuento popular)
Una vez; un hombre que caminaba despreocupado por un callejon, notó; que en la misma direccion y al mismo paso, una mujer (muy hermosa) hacia el mismo recorrido. Quiso hablarle, pero la calle, se separo en una especie de tunel, y solo podia verla, cuando pasaban ciertas rejas.
Ella, iba demasiado rapido para oirlo, entonces él, corrio hasta la proxima reja; e intento cruzarla para declararle su amor.
cuando llego a la reja, paso la cabeza, pero el espacio era tan reducido, que le quedo una oreja fuera; el hombre forzajeo y forzajeo, pero la oreja seguia quedandole fuera. Penso: la mujer es hermosa y me sonrio, la quiero.. la quiero mucho, y en un arranque incluso de locura, cruzo la por los barrotes de la reja! el hombre habia logrado pasar la cabeza, pero habia perdido la oreja!
No importa, alla venia ella, y debia apresurarse. Cuando intento cruzar el pecho, noto que una mano le estorbaba; y con el dolor de la oreja ausente, la mano tampoco importó, forzajeo y, dislocandose el hombro cruzo hacia el otro lado.
el hombre con un brazo colgando y una oreja menos, solo atino a sonreir cuando la mujer le alcanzo.
- te quiero, dijo él; y por ti me he herido para cruzar a verte!
la mujer mirandolo, dijo:
- yo te queria...
- te queria como eras;
- ahora asi como estas... ya no te quiero!
moraleja: (siiiii, empezemos con moralejas, recuerden que los cuentos sirven para hacer dormir a los niños y despertar a los adultos) a veces, cuando nos enamoramos, lo hacemos de la persona, tal cual es. Si esta persona intenta cambiar (incluso para agradarnos) es posible que aquello que la hizo enamorar ya no este. seamos autenticos, ...siempre, seamos siempre nosotros mismos!
La Gata y el Escorpion
Hace mucho tiempo, vivía un escorpión en la cima de una alta montaña. Era una montaña muy hermosa, con un río de claras aguas cerca, y varios arbustos donde gustaba pasar los días, hasta la llegada del crepúsculo, cuando era la hora de levantarse y cazar, pues los escorpiones son animales de preferencias nocturnas. Un día, o más bien, una noche, llegó un espíritu a perturbarlo. Era el espíritu de una gata, o una nekomata, y tenía dos colas, tal como cuenta la leyenda… pero estaba herida. Cómo se puede herir a un espíritu, es un enigma, pero el escorpión sabía que no podía expulsarla de su territorios –ganas no le faltaban- pues los nekomatas son espíritus que pueden llamar a la enfermedad y la muerte, y evidentemente, el escorpión no quería pasar un mal momento, ni menos aún, morir. El escorpión la miró, la gata respiraba con dificultad, y al parecer, le dolía el pecho. Era una gata de pelaje completamente negro, excepto por una estrella blanca que tenía en su pecho, que subía y bajaba con cada quejido cuando respiraba. Sin embargo, no sentía pena por ella, pues los escorpiones son animales solitarios e individualistas, y pasan grandes temporadas sin sociabilizar con nadie. Cuando él pensaba si era el momento adecuado para picarla con su aguijón –así la echaba de su territorio, pero si tenía amigos ¿no le vendrían a molestar, o peor aún, a tomar represalias?-, ella despertó. Tenía unos ojos verdes muy inusuales para ser el espíritu de una gata…
-Es mala idea la que tienes ahora… si me matas, tomaré venganza por mí- dijo la gata, con bastante dificultad
-Pero entraste a mi territorio. Y no te conozco, ni planeo hacerlo. Simplemente estorbas, así que sal de aquí- dijo el escorpión, presintiendo que abusaba de su suerte, mas él no era supersticioso
-Mira mis ojos, pequeño escorpión negro. Es cierto que tu aguijón podría eliminarme… pero no para siempre. Volveré para atormentarte…
-Nadie es eterno. ¡Sal de aquí!
-Pierdes tu tiempo conmigo, pequeño escorpión… yo si sé nadar…
Ante tales palabras, el escorpión se ofuscó, y planeó la forma de eliminarla cuando durmiera. Pero no durmió, ni esa noche, ni las siguientes.
Pasaron un par de semanas. El escorpión debía lidiar con la gata todas las noches, pues ésta no podía moverse demasiado, y para desgracia del escorpión, que era un animal ensimismado y taciturno, esta gata hablaba sin parar. Sin embargo, la idea de matarla se había desvanecido, como aquellos sueños que tenemos durante las noches, y al despertar no conseguimos recordar. Cada noche, la gata creaba una poco de fuego verde, tan verde como sus místicos ojos, para alumbrar el lugar donde el escorpión vivía, y éste, aunque no lo decía, estaba agradecido por ello, pues siempre le había gustado el fuego, y por supuesto, jamás había visto un fuego de aquél color. Y cada vez que la gata terminaba de crear el fuego, le contaba una historia al escorpión. El escorpión disfrutaba mucho de esas historias, pues la mayoría eran cómicas, pero él nunca se reía en voz alta, sólo para sí mismo.
Así pasó el tiempo.
El escorpión esperaba noche tras noche la pequeña tertulia de la gata herida, y a veces pensaba en cómo podría ayudarla, pues, aunque nunca iría ha reconocerlo, se había encariñado un poco con su presencia.
Y la gata le dijo:
-Yo sé cómo debes ayudarme
El escorpión, sorprendido, manifestó:
-¿Cómo sabías que estaba pensando en eso?
-Soy un espíritu muy antiguo. Y sin embargo, mi poder no me ha servido para poder ayudarme a mí misma. Es hora que hagas caso a tu naturaleza, y me mates.
-¿Tu poder?¿has gastado tu poder en atenderme en vez de curarte?
-Es lo mínimo que podía hacer. Invadí tu territorio ¿recuerdas?
-No puedo matarte. Ahora eres mi invitada, no una invasora.
La gata suspiró, y clavó sus enormes ojos en él.
-Mátame, pequeño escorpión. Y si lo haces, vendré a visitarte en sueños, a contarte un cuento cada día, mientras duermas. Nunca olvidaría que tú me diste la paz.
El escorpión supo que no le quedaba alternativa, y le clavó su aguijón.
La gata desapareció en ese instante.
Canta Bardo (1)
la gente se pregunta como...
un anciano que escuchaba el debate, se acerco y dijo:
-el niño pudo, porque no habia nadie que le dijera que no podria.
Nota del autor:
Primero, confesar que la autoria no me corresponde; pero en mi calidad de poeta urbano, me siento en el derecho de escribirla como si fuera mia, despues de oirla, solo conservo el mensaje y algunos atisbos de la trama. soy un cuenta-cuentos, un bardo de este siglo.
Segundo, quisiera resaltar un hecho que es profundamente sobrecogedor en este relato; quizas ustedes ya le hayan obtenida de moraleja... "es la sociedad la que nos coloca las trabas, los impedimentos, las limitancias; es un dedo acusador que nos disminuye constantemente"
Los Monjes y la Mujer
"los cuentos son para dormir a los niños y para despertar a los adultos"
El discipulo se apresura en responder: para ayudar, tendriamos que cargarte hasta el otro lado, y no podemos! ...tenemos un voto, que nos prohibe todo contacto con mujeres.
El maestro sin embargo, se reclina y le dice: -sube a mi espalda.
una vez cruzado el rio, la joven se despide agradecida y los monjes siguen su camino.
algunas horas despues el discipulo que habia ido en silencio (como todo budista debe hacerlo) irrumpio: -Maestro, porque habeis roto el voto para ayudar a esa mujer?
el maestro tranquilamente inquirio: -es cierto, carge a esa mujer por el rio, pero que pasa contigo, que aun la llevas sobre tus hombros?
Toma conclusiones, amiga!
te quiere mucho
PoetiTo
El Ladrillo Boomerang
Había un tipo que andaba por el mundo con un ladrillo en la mano. Había decidido que a cada persona que lo molestara hasta hacerlo rabiar, le tiraría un ladrillazo. Método un poco troglodita pero que parecía efectivo, ¿no?
Sucedió que se cruzó con un prepotente amigo que le contestó mal. Fiel a su designio, el tipo agarró el ladrillo y se lo tiró. No recuerdo si le pegó o no. Pero el caso es que después, al ir a buscar el ladrillo, esto le pareció incómodo.
Decidió mejorar el “sistema de autopreservación a ladrillo”, como él lo llamaba: Le ató al ladrillo un cordel de un metro y salió a la calle. Esto permitiría que el ladrillo no se alejara demasiado. Pronto comprobó que el nuevo método también tenía sus problemas. Por un lado, la persona destinataria de su hostilidad debía estar a menos de un metro. Y por otro, que después de arrojarlo, de todas maneras tenía que tomarse el trabajo de recoger el hilo que además, muchas veces se ovillaba y anudaba.
El tipo inventó así el “Sistema Ladrillo III”: El protagonista era siempre el mismo ladrillo, pero ahora en lugar de un cordel, le ató un resorte..Ahora sí, pensó, el ladrillo podría ser lanzado una y otra vez pero solo, solito regresaría. Al salir a la calle y recibir la primera agresión, tiró el ladrillo. Le erró... porque al actuar el resorte, el ladrillo regresó y fue a dar justo en su propia cabeza. El segundo ladrillazo tambien, se lo pegó por medir mal la distancia. El tercero, por arrojar el ladrillo fuera de tiempo. Ese chichón fue enorme...
Nunca se supo si a raíz de los golpes o por alguna deformación de su ánimo, nunca llegó a pegarle un ladrillazo a nadie. Todos sus golpes fueron siempre para él.
El Leñador (adaptación)
Habia una vez un leñador; por lo demas muy esforzado, y contento por haber conseguido el trabajo esa misma mañana, se propuso ser el mejor leñador de la forestal. golpeo con fuerza y durante todo el dia los arboles con su hacha, y finalizada la jornada, bajo a 13 de ellos.
El capataz le felicito! habia talado mas arboles que ningun otro leñador.
motivado, decidio al dia siguiente, tomar menos descanso y asi poder superar su marca, pero al final del dia; solo habia logrado talar 11 arboles.
Triste, se pensó cansado, asi que durmio temprano y desperto con animo y ansias de volver a ser el mejor leñador; pero al caer la noche, solo habia cortado 9 arboles!
No, no podia ser... por mas que se esforzaba, cada vez talaba menos! decidio dormir mas temprano, desayunar mejor y trabajar un par de horas mas; al otro dia; con corazon y espiritu, trabajo duramente todo el dia... solo 7 arboles.
llorando, llego donde el capataz... señor no se que me pasa; por mas que me esfuerze no puedo talar mas que el primer dia, y al contrario, estoy cada vez peor!
el capataz, notando su angustia, le pregunto: -desde cuando que no afilas esa hacha?
Un cuento Tonto (adaptacion)
un dia sintio hambre; y penso: que comere: una hamburgesa o un fardo de alfalfa?
y como no se decidio, se quedo sin comer.
al anochecer, penso: donde dormire: en un hotel o en un establo?
y como no se decidio, tampoco durmio.
sin comer y sin dormir, el centauro enfermó.
enfermo como estaba, penso: a quien he de llamar, a un medico o a un veterinario?
y como no se decidio, el centauro murio...
la gente del pueblo, sintio pena y se preguntaron:
le enterramos en un cementerio o a campo travieso?
y como no se decidieron, el autor del cuento, decidio revivir al centauro!
colorin colorado, este cuento, no debio ser contado!
El Zar y su Oso
Traedme aquel sastre! que su cabeza del escanio rodara! no existe Zar en rusia, que por culpa de alguien, mal vestido se vera!
y asi fue encarcelado el pobre sastre, que lloraba su suerte en la celda; mas su ingenio pudo mas y dijo asi: ...
lastima que el Zar, me cuelge por la mañana, ademas de sastre soy el unico domador de osos que puede hacerlos hablar! el carcelero, presto a recibir recompensa anuncio al Zar, sin dudar!
Asi que podeis enseñar a hablar a mis osos, --dijo el Zar al sastre-- ...hacedlo de inmediato!
señor, aquello tardaria 5 años, no puedo adistrarles, si ademas he de alimentar a mi familia!
Vuestra familia sera alimentada por el reino, trabajad solo en mis osos!
la mujer del sastre, asustada; exclamo en privado: que habeis hecho? tu no sabeis enseñarle a un oso a hablar!
y que mas da mujer, de aqui a 5 años , ya se me habra ocurrido otra cosa, y quien sabe, quizas el oso aprenda a hablar!
la galleta (cuento popular)
Un señor que estaba a mi lado, leia un libro;
y confianzudamente, cogia una de mis galletas y se la comia!
Preferi ignorarlo y seguir leyendo...
pero El, seguia sacando las galletas de mi paquete!
cada una que robaba descaradamente, me enfurecia por dentro...
...hasta que quedo solamente: una...
Entonces el tipo, la partio en dos, y me tendio la mitad.
yo en un arranque de ira, tome mis cosas; y sali indignada.
En el avion, mientras revisaba mi cartera; vi el paquete intacto de galletas;
recorde que al comprarlas, las habia guardado inmediatamente.
** la moraleja.. sacala tu mismo **
LA TRISTEZA Y LA FURIA (j. Bucay)
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.